Para la primera actividad le pedimos al alumnado que
trajera de casa tres adivinanzas pero que se las preguntaran a los padres y los
abuelos, que no las buscasen en internet ni la copiaran de los libros, con el
fin de rescatar algunas que ya pueden estar en el olvido.
Al día siguiente cada alumno/a leyó en clase las
adivinanzas y los demás jugaron a acertarlas. Los maestros/as hicieron hincapié
en la diferencia entre adivinanza y acertijo y ellos mismos fueron nombrando
estas diferencias.
Una vez afianzado lo que era una adivinanza, se
propuso inventar una a partir de la ficha que se nos daba como modelo. Este
trabajo lo hicieron en equipo, ya que el centro trabaja con grupos
cooperativos, dando lugar a unas adivinanzas muy bonitas.
Las leyeron a los demás compañeros/as y éstos
trataron de adivinarlas.
La actividad resultó muy placentera y gratificante,
pues la hicieron como un juego.
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